dilluns, 20 de desembre del 2010

Una plaga llamada violencia machista




Se aproxima el 31 de diciembre, con lo cual 2010 está llegando a su fin. 
La lista de buenos propósitos de año nuevo tendría que estar ya pensada: rememoraremos y valoraremos pros y contras de los acontecimientos ya vividos, para así poder mirar con optimismo y valentía hacia futuro. 

El deseo de la sociedad española para 2011, es que cesen las muertes injustificadas por violencia de género. 

Es desolador ver, escuchar o leer, casi a diario, que unos vecinos han hallado el magullado cuerpo sin vida de alguna mujer; que una pareja o expareja sentimental ha llamado confesando el crimen que hace unas horas ha cometido, y que encima ha sido tan cobarde de suicidarse; que alguna mujer, harta de aguantar insultos, gritos, golpes, ha desaparecido después de interponer una denuncia contra su maltratador. 


El año que estamos a punto de dejar atrás ha sido uno de los más atroces. En relación al 2009, 15 mujeres más ya han fallecido. A día de hoy, 71 mujeres han sido asesinadas por motivos de violencia de género. 
71 mujeres a las que se le ha arrancado su vida sin motivo alguno. 71 mujeres que dejan a sus hijos huérfanos y marcados para el resto de sus días. 71 mujeres que por capricho del destino escogieron mal a su pareja, no supieron frenar a tiempo la relación, o simplemente la justicia española no las ha amparado como debía. 

¿De qué sirve el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, o decretar tantas leyes contra esta causa, si luego no se ponen en práctica o no acaban de ser eficaces? ¿De qué sirve lanzar spots publicitarios denunciando la violencia de género, si luego parece que el índice de maltratos aumenta?






¿Qué le está pasando a nuestra sociedad? Cómo explicar que cada vez más, sean jóvenes a quienes asesinan. Y que estos jóvenes que sí tienen educación y que se declaran liberales y permisivos, sean los autores de estos crímenes. Aquellos mismos que se manifiestan en contra del machismo... 

Hay que hacer un llamamiento para concienciar a la ciudadanía: ninguna mujer pertenece a nadie, solo a sí misma. Nadie, sea hombre o mujer, tiene el derecho ni la potestad de arrebatarle la vida a otro semejante. No es excusa alegar alegar celos, amor o venganza.
Ante el maltratador, tolerancia cero.